viernes, 10 de junio de 2011

Cambio de direccion

La pagina de SIMBOLOGIAGUBERNAMENTAL ha cambiado su direccion por la de WWW.SIMBOLOGIAGUBERNAMENTAL.WORDPRESS.COM

miércoles, 8 de junio de 2011

La Spanish Pepino

¿Que interes tiene Alemania en desprestigiar las verduras españolas? ¿De verdad existe ese virus del que tanto hablan?
Hoy daremos algunas respuestas a todas esas preguntas que hos habeis hecho durante estos dias.

viernes, 3 de junio de 2011

Hoy os hacemos un resumen sobre todas esas conspiraciones que han marcado la historia de la humanidad para convertirla en lo que hoy es UNA RAZA DE ESCLAVOS.

jueves, 2 de junio de 2011

A finales de Agosto del 1835, el New York Sun, un periódico serio, asombró a sus lectores con una serie de artículos, serios, sobre unos hallazgos llevados a cabo gracias al uso de un novedoso telescopio por John Herschel, uno de los astrónomos más famosos de la época. Los primeros descubrimientos eran apasionantes, pero el último parecía casi increíble: la Luna estaba habitada por una tribu de hombres-murciélago.
El primer artículo de la serie fue publicado el 25 de Agosto en la página dos, bajo el título de “Descubrimientos Celestiales”. Un fragmento del cual decía: “Acabamos de saber gracias a un eminente editor de esta ciudad que Sir John Herschel en el cabo de Buena Esperanza, ha realizado unos descubrimientos astronómicos maravillosos, mediante el uso de un inmenso telescopio que funciona gracias a un principio totalmente nuevo”.
Según el artículo, Herschel había ido a Sudáfrica en Enero de 1834, y había instalado un observatorio en la Ciudad del Cabo. Tres columnas de la primera página del Sun contenían una historia extraída del Edinburgh Journal of Science. El artículo estaba firmado por un supuesto doctor llamado Andrew Grant, un supuesto colega de Herschel, y explicaba los avances técnicos que incorporaba el nuevo telescopio.
Los artículos del 26 y 27 ya describían lo que Sir John había sido capaz de ver mientras miraba la Luna a través de su telescopio. Los artículos ofrecía fascinantes descripciones de la topografía lunar que incluía vastos bosques, cráteres, grandes lagos, océanos y playas. Los lectores podían también conocer que manadas de bisontes pastaban por las llanuras de la Luna, que unicornios azules se paseaban por sus cumbres o que unas criaturas anfibias de forma esférica rodaban por sus playas. La fauna lunar no sólo se limitaba a estas criaturas, también contaba con pelicanos, cangrejos, cebras,… En total había contabilizado hasta 9 especies de mamíferos.
Para entonces, toda la ciudad hablaba de estos descubrimientos, pero aún quedaba la revelación final, que aparecería el día 28, el descubrimiento de una tribu primitiva de humanoides peludos y con alas que vivían en perfecta harmonía en torno a un templo de tejado dorado. Herschel los llamaría “vespertilio-homo”, hombre murciélago. En números posteriores se fueron ofreciendo más detalles de este Templo Lunar, construido de zafiro y cuyo tejado era aguantado por columnas de 21 metros de altura. También se puedo conocer que estos “batman” vivían en cabañas, más altas y mejor construidas que las de muchas tribus humanas “salvajes”, y que conocían el fuego.
En el momento que el interés de los lectores había llegado a máximos, el Sun tuvo que informar que desgraciadamente el telescopio de los “milagros” en un descuido se había dejado orientado al Sol y los rayos solares concentrados por las lentes habían quemado un círculo de siete metros y medio en el suelo del observatorio dejándolo inservible.
El New York Sun, fundado en 1833, era uno de los periódicos de “prensa a un penique”, que pretendían atraer más lectores con un precio más barato y un estilo periodístico más narrativo. El día del primer artículo de la serie su tirada fue de 15.000 ejemplares y el día que apareció la noticia del descubrimiento de los hombres-murciélago llegó a los 19.360 ejemplares. En aquellos momentos el New York Sun podía presumir de ser periódico con la tirada más grande del mundo entero.
Los periódicos rivales estaban desesperados. Muchos de ellos fingieron haber obtenido una copia de los artículos originales y también hablaban de la historia, aunque realmente reimprimían los artículos de el Sun. Otros por el contrario eran abiertamente escépticos sobre la cuestión. En un artículo publicado del 29 de Agosto en el New York Commercial Advertiser, el articulista se preguntaba cómo alguien con sentido común podía creer que una historia así, con “preparativos que duraron años – una lente de más de 7 metros de diámetro – un donativo de 10.000 libras hecho por el Rey”, podía haber pasado desapercibida a los diarios británicos.
Aunque se tardaría varias semanas en descubrirlo, el tiempo acabó dando la razón a los escépticos, pese a tratarse de una historia sensacional, era totalmente falsa. Herschel ni había observado vida sobre la Luna ni había llevado a cabo ninguno de los avances técnicos que se le atribuían en el artículo. De hecho, Herschel no se enteró de la historia hasta pasado un tiempo, pues, como correctamente afirmaba el artículo, estaba en Ciudad del Cabo, aunque haciendo observaciones astronómicas. Una vez se enteró de la noticia se la tomó con humor, tal vez porque sabía que sus propias observaciones nunca llegarían a ser tan asombrosas. Sin embargo, empezaría a molestarse cuando la gente que creía que la historia era real le empezó a hacer preguntas.
La supuesta fuente de las informaciones, el Edinburgh Journal of Science, de hecho había desaparecido hacía unos años. Y el supuesto autor, Andrew Grant, tampoco existía. Se cree que lo más probable es que el verdadero “inventor” de la historia fuera Richard Adams Locke, un reportero del Sun que había estudiado en la Universidad de Cambridge, aunque él nunca lo admitió públicamente, y siempre se creyó que había otros implicados: el astrónomo francés Jean-Nicolas Nicollet , que estaba de visita en Estados Unidos, y el reportero Lewis Gaylord Clark.
Asumiendo que Locke fuera el autor, lo más probable es que su intención fuera crear una historia sensacionalista para incrementar las ventas del periódico y de paso ridiculizar algunas de las teorías astronómicas más extravagantes que se habían publicado hasta la fecha, en especial las del Reverendo Thomas Dick. Dick, cuyos escritos eran enormemente populares en los Estados Unidos, había calculado en uno de sus best-sellers que el Sistema Solar contenía 21.891.974.404.480 habitantes. Cifra que puede parecer exagerada, pero no lo es tanto si según esos mismos cálculos la Luna ya contaba con una población de 4.200 millones.
En cualquier caso la mayoría de lectores fueron incapaces de reconocer las auténticas intenciones del autor y quedaron cautivados por la historia. Y aunque aún hoy en día hay una se discute si la gente realmente creyó la historia o sólo se la tomó como un apasionante tema de tertulia, numerosos testimonios de la época nos aseguran que la credulidad fue generalizada. Valga como muestra la visita que un comité de científicos de la Universidad de Yale hizo a la redacción del New York Sun con la intención de ver los artículos originales. Y aunque fueron mareados por los empleados del Sun enviándolos de aquí para allá, y fueron incapaces de ver los originales, que no existían, los científicos regresaron a New Haven sin darse cuenta del engaño.
A pesar del intenso debate público que despertó la historia, el Sun jamás admitió públicamente que todo había sido un engaño. El 16 de Septiembre del mismo año, el periódico publicó una columna en la que discutía la posibilidad que la historia fuera mentira, pero no confesó nada. Más bien lo contrario, según decía: “algunos corresponsales no has urgido para que confesemos que todo era una artimaña, pero nosotros no podemos hacer tal cosa, hasta que no tengamos el testimonio de los periódicos ingleses y escoceses para corroborar tal declaración”.
Algunos vieron en esta casi-confesión un intento de humillación de los periódicos rivales, que quedaron en evidencia al haber hecho pasar por propia la información que copiaban de el Sun. La gente en general recibió la noticia positivamente y las ventas del periódico parece ser que no se resintieron.
Años más tarde, el 13 de Abril de 1844, The Sun volvería a llevar a sus páginas otra historia inventada pero presentada como real, “The Balloon-Hoax” , esta vez escrita por Edgar Allan Poe. Este, “bulo del globo”, narraba la historia de un tal Monck Mason que había sido capaz de atravesar el Atlántico a bordo de su globo en tan sólo 3 días. La historia también causó gran revuelo. Gracias a la mezcla de personajes reales con ficticios y una gran cantidad de detalles técnicos que parecían creíbles, Poe consiguió una historia de lo más creíble en una época de fe ciega en el progreso técnico.
El Sun continuó funcionando hasta el 1950, cuando se fusionó con el New York World-Telegram, el periódico resultante aguantó hasta 1967 cuando desapareció definitivamente. Conviene recalcar que durante toda su vida fue considerado un periódico serio, como los otros dos diarios de la ciudad, el New York Times y el New York Herald Tribune, que eso sí fueron más exitosos. The Sun fue el más conservador de los tres en cuanto a ideas políticas.

martes, 31 de mayo de 2011

El 6 de Mayo de 1933 en la pagina 13 de el periódico New York Times, aparecía la esquela de Li Ching-Yun un chino que sobrevivió a 23 esposas, dejo 180 hijos y murió a la edad de 256 años. ¿Este obituario es un error o una exageración? Algunos investigadores dicen que es cierto.  Li Ching-Yun murió el 6 de mayo de 1933 era un experto herborista. Fue practicante del Tao y de otras disciplinas de meditación y artes marciales. Sirvió como consejero táctico militar e instructor de artes marciales, se retiró y pasó mucho tiempo en las montañas del Tíbet, donde siguió recolectando hierbas medicinales que según decía le ayudaban a mantenerse joven y saludable.
En 1927 fue invitado a Wann Hsien en la provincia de Sichuan por su amigo personal el general Yang Sen, quien estaba muy interesado en la fuerza y juventud que tenía Li, a pesar de su avanzada edad. En la residencia de este gobernador y caudillo fue realizada a la edad de 250 años, la única fotografía existente de Li.
Misterios de una vida:
Como era de esperar, no se sabe mucho acerca de las primeras etapas de la vida de Li Ching-Yun. Sabemos que nació en la provincia China de Sichuan, donde también murió. También sabemos que en su décimo cumpleaños, Ching-Yun estaba alfabetizado y había viajado a Kansu, Shansi, el Tíbet, Annam, Siam y Manchuria para la recolección de hierbas medicinales. Después de esto, su vida se vuelve un poco borrosa…
Al parecer, durante mas de de cien años, Li continuó vendiendo sus propias hierbas, recogidas por el mismo. También se sabe que tenia las uñas de su mano derecha muy largas, de mas de 15 centímetros.
En 1930 el profesor Wu Chung-Chieh, decano del departamento de educación en la Universidad de Chengdu, encontró en los registros Imperiales del Gobierno de China dos felicitaciones del emperador a Li Ching-yun en 1827 por su 150 cumpleaños y una posterior a los 200 años. Por lo que si este dato es riguroso seria una prueba irrefutable de la edad del hombre mas longevo que jamás haya existido.
El secreto de la longevidad:
En un artículo publicado por la revista Time del 15 de mayo de 1933 titulado “Tortoise-Pigeon-Dog” (Tortuga, paloma y perro), se informaba sobre la increíble vida del maestro Li Ching Yuen y se citaba la respuesta que daba Li al secreto de su larga vida:
“Mantén un corazón tranquilo,
Siéntate como una tortuga,
camina rápido como una paloma
y duerme como un perro.”
Su dieta se basaba principalmente en el arroz y en el vino de este cereal. También consumía gingseng y una planta poco conocida, la Centella asiática (Hydrocotyl asiática). Muchos científicos de la época se burlaron de esto y no le dedicaron atención al tema, pero unos pocos visionarios fueron un poco más allá. Jules Lepine, bioquímico francés, encontró un poderoso alcaloide de efectos rejuvenecedores en las semillas de dicha planta.
Los herboristas saben de un factor de longevidad que posee la planta ‘Vitamina X de la juventud’ para el cerebro y las glándulas endocrinas’ y también extractos de la planta se usan para tratar problemas de circulación y de piel.
Se consume en ensalada. El jugo de las hojas sirve para la hipertensión arterial; también como tónico. Un emplasto o cataplasma de hojas se usa para tratar llagas y úlceras.
Si la historia descubierta por Wu Chung-chien en 1930 y relatada por la revista Time y el diario The New York Times es cierta, Li Ching-Yuen superaría en mas de 130 años a la mujer mas longeva de la tierra, la francesa Jeanne Louise Calment que vivió 122 años y 164 días.

lunes, 30 de mayo de 2011

Supuestas Encuestas

Hoy analizaremos esas supuestas encuestas que realiza el gobierno sobre la poblacion, desvelando el gran poder de control sobre el ser humano (esclavo).

 
 











domingo, 29 de mayo de 2011

Todos tenemos conciencia del paso del tiempo; envejecemos y morimos, y no se puede «atrasar el reloj». Pero encontrarse repentinamente en el pasado o en el futuro constituye una experiencia desconcertante y asombrosamente común...
   



 
Detalle de "La desintegración de la persistencia de la memoria", pintura de Salvador Dalí. La desconcertante escena está adornada con relojes blandos, que en la iconografía daliniana representan la completa inexistencia del tiempo creado por el hombre.
En nuestra vida en este planeta hace falta un acontecimiento importante para despertarnos de nuestro conformismo. Una zona poco analizada de nuestra experiencia es la del tiempo, ya que estamos condicionados desde la cuna hasta la tumba para aceptarlo según ciertas normas: las de la cronología de los relojes.

Desde la infancia, nos enseñan a medir los meses y los años. Se nos enseña a «saber la hora» , lo cual significa el tiempo que mide el reloj más próximo. Aprendemos a interpretar el calendario: éste mes es septiembre, éste es mayo, cuándo empiezan y terminan las estaciones... Pero esta forma de medir el tiempo no es más que un práctico invento humano mediante el cual el hombre primitivo sabía ya cuándo debía alimentar al ganado, plantar las simientes o cosechar. El reloj y el calendario no son más que mecanismos que nos ayudan a ordenar nuestras vidas, a imponer una rutina en el caos. Pero la cronología puede no ser la única forma del tiempo; el cosmos produce, quizá, mecanismos temporales de naturaleza muy distinta.

Es posible que el conflicto entre este tiempo cósmico o universal y la cronología humana sea la causa de los extraordinarios fenómenos denominados «lapsus temporales» o «saltos en el tiempo», en los que dos aspectos o dimensiones de éste parecen funcionar simultáneamente: el sujeto puede hallarse viviendo en el presente y en el pasado (o, en algunos casos, en el presente y en el futuro) al mismo tiempo. La experiencia suele ser, por lo menos, desconcertante, y a veces confusa y alarmante.
 

El Retorno De Los Monjes

La iglesia de Pyrford (Surrey), donde la señora Turrell-Clarke asistió a unas vísperas del siglo XIII.
Un ejemplo sorprendente de lapsus temporal le ocurrió a la señora Turrell-Clarke, que vivía en Wisley-cum-Pyrford (Surrey, Inglaterra). La señora iba en bicicleta por una moderna carretera rumbo a la iglesia donde se celebraban las vísperas, cuando bruscamente la carretera se transformó en una senda campestre y le pareció que iba a pie. Vio venir hacia ella a un hombre vestido como los campesinos del siglo XIII, que se hizo a un lado para dejarla pasar. En ese momento le pareció que ella llevaba un hábito de monja.

Un mes más tarde, la misma señora estaba en su iglesia parroquial (había pertenecido a la abadía de Newark, y sobrevivido milagrosamente a la disolución de los monasterios) cantando con el coro que entonaba un canto llano. Pero a la mitad del cántico vio, atónita, cómo la iglesia «cambiaba» volviendo a su estado original -piso de tierra batida, altar de piedra, ventanas ojivales- y por el centro del edificio pasó una procesión de monjes con hábitos pardos que entonaban el mismo canto llano que cantaba el coro del siglo XX. En ese momento la señora Turrell-Clarke se dio cuenta de que formaba parte de un pequeño grupo que estaba en el fondo de la iglesia y apenas tomaba parte en las ceremonias.

Algunas veces, los saltos en el tiempo requieren un cierto tipo de contacto físico. El 29 de mayo de 1973 una maestra de Norwich, la señora Anne May, visitaba con su marido el conjunto arqueológico de Clava Cairns (Inverness, Escocia), que consta de tres losas sepulcrales de principios de la edad del Bronce, entre los años 1800 y 1500 a.C. El día era claro, soleado; los pájaros cantaban y la señora May anduvo primero alrededor de las toscas lápidas y después fue hacia el círculo de monolitos que las rodean. Finalmente, se apoyó sobre una de las losas y cerró los ojos un momento, intentando lo que los yoguis llaman «perder un segundo» (un momento totalmente en blanco). Cuando volvió a abrirlos vio a un grupo de hombres que llevaban túnicas peludas y pantalones constituidos por tiras de cuero cruzadas. Avanzaban lentamente, y parecían arrastrar uno de los grandes monolitos sobre el terreno. Notó, en particular, que llevaban cabellos oscuros y muy largos. Esta curiosa visión pudo haber durado más si no hubiese llegado un grupo de turistas. Inmediatamente, la señora May volvió al siglo XX.

Este es un ejemplo muy claro de lo que parece suceder en los saltos temporales. El sujeto estaba interesado por lo que le rodeaba, pero no concentrado en ello; el salto ocurrió en un lugar y un momento precisos -cuando su cuerpo tocó el monolito-, y la transición del presente al pasado fue tan instantánea como su inversión.
 

Saltos Al Futuro

Los guardianes ayudan a los heridos (en la foto), mientras la policía y los bomberos valoran los daños sufridos por la histórica «White Tower».
Tessa G. tuvo una dramática «audición» procedente del futuro al visitar la Torre de Londres. Se trataba de gritos de niños aterrorizados; el 17 de julio de 1974 -cuatro meses despuésuna bomba explotó en el mismo lugar hiriendo a 33 personas, muchas de ellas niños. 
Los saltos al tiempo futuro parecen ser casi tan frecuentes como los que se refieren al pasado; la diferencia es que quienes los experimentan suelen quedar mucho más aterrorizados.

Estas experiencias de precognición parecen entrar dentro de dos categorías: precognición mientras se está despierto y precognición en sueños. La segunda puede incluir también sueños repetidos premonitorios, pero son más comunes los sueños aislados. El tema puede ser de naturaleza trivial o trágica. Curiosamente; los acontecimientos dramáticos de la vida parecen no tener prioridad: se dan en aproximadamente la misma proporción que los demás.

Es bastante común que en los sueños aparezcan lugares concretos desconocidos para el que sueña. El individuo puede encontrarse con la misma escena más tarde, y en consecuencia el sueño será considerado como una precognición. Sin embargo, puede no ser éste el caso. Parece ser que la mente a menudo registra información subconscientemente, a través de escenas que se ven en la vida real y que más tarde son olvidadas excepto en los sueños. Luego, cuando el lugar verdadero aparece en la vida real, se cree que ha sido anunciado de una forma precognitiva a través del sueño.

La incidencia que tienen los sueños premonitorios supera la de la precognición en estado consciente. Ésta es muy común, casi siempre involuntaria, y se da frecuentemente en un corto período de tiempo antes de que se produzca el acontecimiento anunciado. Constituye una predicción más que una premonición, y suele tener por objeto sucesos de escasa importancia. Sin embargo, cuando predicen acontecimientos dramáticos, éstos son precisos e inequívocos. El tiempo transcurrido entre la experiencia de precognición y su cumplimiento suele ser corto, cuestión de horas o días.

Uno de los casos más sorprendentes de precognición de un acontecimiento dramático le ocurrió a la señorita R. H. Hodgskin, de Birmingham (Inglaterra), y a una amiga suya a la que llamaremos Tessa G. El 20 de abril de 1974 las dos estaban pasando el día en Londres y decidieron visitar la Torre. Todo estaba tranquilo y en la «White Tower», que alberga el museo de armas antiguas, sólo había unos cuantos turistas como ellas.

Tras haber pasado un rato contemplando las armas, las dos amigas empezaron a encontrar la atmósfera de los calabozos deprimente, y decidieron volver afuera. Habían subido la mitad de las escaleras cuando Tessa se volvió hacía su amiga y le dijo: «Oigo chillar a unos niños.» La señorita Hodgskin no oyó nada, excepto un ligero murmullo de conversación en la parte de abajo, y así se lo dijo a su amiga. Tessa empezó a inquietarse y elevó el tono de voz. «No -dijo- oigo a unos niños gritar y dar voces.» Su amiga no conseguía oír nada anormal, y cada una de ellas pensó que los sentidos de la otra funcionaban mal. Sin embargo, Tessa G. estaba evidentemente convencida de que había oído los gritos de los niños, y quedó bastante desconcertada. Finalmente, el punto muerto en el que estaban se resolvió saliendo al exterior en busca de una reconfortante taza de té. El asunto fue olvidado por el momento.

Unos pocos meses después, explotó una bomba terrorista en la «White Tower», matando e hiriendo gravemente a una serie de personas, incluidos varios niños.

¿Qué es lo que oyó Tessa? ¿Sonidos de dolor y terror provenientes del sombrío pasado de la Torre de Londres? ¿O la agonía de unos niños que iban a sufrir en aquel mismo lugar unos meses después? Esta segunda explicación parece más probable, aunque no hay ningún medio de confirmar o refutar la cuestión.

La frecuencia de casos de precognición es bastante alta. La predicción tiene una historia casi tan larga como la de la raza humana, y los profetas siempre han tenido cierta fama, aunque, como indica el refrán, «nadie es profeta en su tierra». En realidad. cuando las profecías han sido pesimistas (y exactas) se ha demostrado que ver en el futuro constituye una experiencia peligrosa. Sin embargo, la precognición se sigue produciendo y no parece estar sujeta al control humano. Quizás un día podremos aprender a controlarla.